Eccemas secos y prurito

mascarillas para la piel resecaSi bien las personas con una piel que tiende a ser grasa y a tener granos y comedones suele sentirse acomplejadas por su aspecto, los que tienen una piel seca se resienten más bien de las molestias físicas que provoca.

La piel tiene un tacto áspero, se nota agrietada y tirante y llega a escocer bastante en algunas ocasiones. Incluso tras una ducha o un baño breve, la piel se reseca todavía más, y no tolera bien el jabón. En invierno este problema puede agravarse hasta el punto de formarse eccemas.

La predisposición a padecer eccemas cutáneos secos se hereda. Así, la xerosis, el término médico para esta enfermedad, puede eclosionar en cualquier momento de la edad adulta, aunque las personas mayores son las que se ven más afectadas. Ello se debe a que con la edad la secreción de las glándulas sebáceas disminuye y, en consecuencia, la piel pierde aún más suavidad y elasticidad. En un primer estadio, los eccemas xeróticos se ponen de manifiesto en forma de focos rojizos poco definidos. Suelen aparecer en las piernas, la cara interior de los brazos, los hombros y el rostro.

En algunos casos se forman pequeñas escamas secas, que pueden causar un prurito muy irritante. De persistir la sequedad debido a un déficit de lípidos en la piel y no recibir grasa ni agua de fuentes externas, la superficie de los eccemas puede agrietarse, llegando incluso a sangrar y causar dolor. Dado que en estos puntos la piel ha dejado de desempeñar su vital función como barrera protectora, los agentes patógenos lo tienen más fácil para acceder al organismo. Asimismo, la piel es más propensa a desarrollar alergias e infecciones.

Si bien la piel seca con tendencia a los eccemas es una cuestión hereditaria, otros factores también pueden favorecer este trastorno cutáneo, como, por ejemplo, los baños demasiado frecuentes, una negligencia en los cuidados con productos hidratantes y lípidos o los ambientes secos con una calefacción demasiado alta.