Cuidados especiales para determinados casos

La piel seca es especialmente sensible a estímulos como el sol, el aire caliente seco y la sauna. Por tanto, precisa una atención y unos cuidados especiales, sobre todo, en invierno, cuando la calefacción y el frío representan una mayor amenaza. Aplíquese dos veces a la semana una mascarilla, que la nutrirá y la hidratará. Para este fin resultan apropiados productos con aceite de germen de trigo.

En verano la piel también se encuentra expuesta a diversos factores. Si tiene una piel seca, seguramente ya habrá podido comprobar que ésta se deteriora sensiblemente al sol en la playa. Con frecuencia se dan sorpresas desagradables tras las vacaciones, cuando uno se da cuenta de que tiene más arrugas que antes de comenzar las vacaciones.

Protéjase mediante filtros solares de factor alto (doce como mínimo) y después de tomar el sol aplíquese un buen after-sun. De esta forma, impedirá que la piel se reseque aún más y que se acaben formando arrugas. Los largos paseos bajo la lluvia permiten a la piel almacenar gran cantidad de agua. Se ha comprobado que una piel seca se recupera visiblemente en estas condiciones.

Tampoco la sauna es ideal si tiene una piel seca. La sauna puede ser una buena cura de salud para la circulación y los vasos sanguíneos, pero para la piel la atmósfera seca y caliente que crea le supone una pérdida excesiva de agua y grasas. Quien aun así no quiera renunciar a estos estímulos de calor y frío, debería dar preferencia a los baños de vapor. En este caso el vapor de agua caliente no sólo es beneficioso para la circulación y los vasos sanguíneos, sino que hidrata la piel.

El masaje con vitamina E es un verdadero bálsamo para la piel seca. Se pinchan con una aguja una o dos cápsulas de vitamina E (de venta en farmacias o establecimientos de productos dietéticos) y se vierten sobre la piel. A continuación, se masajea el aceite hasta que se absorba, procurando que no entre en contacto con los ojos.

piel seca en las manos

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