¿A quién afecta el acné?

El acné afecta a personas de todas las razas, grupos étnicos y edades, lo que lo convierte en el trastorno de la piel más común. Su frecuencia es mayor entre los adolescentes y los adultos jóvenes. Casi el 85% de las personas entre 12 y 24 años desarrolla la afección. En algunas personas, el acné tiende a desaparecer o al menos a reducirse de forma importante al llegar a la treintena. Sin embargo otras, a la edad de 40 o 50 años, continúan sufriendo de esta afección de la piel y algunos incluso no empiezan a padecerlo hasta que no cumplen los 20, 30, 40 o más años.

Cada persona puede ser propensa a un tipo diferente de acné, dependiendo de la genética y otros factores que los científicos aún desconocen. Ciertas personas pueden presentar una mayor secreción de hormonas específicas que desencadenan el acné, mientras que otras presentan una mayor sensibilidad a dichas hormonas. Un número de personas pueden sufrir problemas concretos que afecten a los folículos, poros y la glándula sebácea y que los hacen más susceptibles ante las lesiones del acné. También podemos encontrar personas en las que la medicación que toman activa o empeora el acné. Finalmente, para la mayoría puede ser una combinación de varios de estos factores lo que desencadene los brotes de acné.
Comentario de Claudia:

Ya resulta bastante difícil ser mujer en un puesto ejecutivo, rodeada de hombres y sentir que tengo que probarme a mí misma. Tengo que asistir a multitud de reuniones tanto de trabajo como sociales.
Tener un brote de acné se suma al estrés y me hace desear esconderme en la oficina. Jamás tuve acné siendo una adolescente y ahora resulta realmente frustrante. Casi todas las semanas tengo una lesión de acné nueva y parece que va a durar semanas para después dejar marcas rojas que permanecen meses. Ya sé que el estrés es importante en mi caso, pero este estrés no va a desaparecer. Mi aspecto es muy importante, especialmente para mi carrera profesional, así que llegar al fondo del problema y encontrar una solución que funcione ha sido siempre esencial.

Es bien sabido que, aunque el acné es una afección específica de la piel, su impacto social y psicológico, sus marcas e incluso la desfiguración van mucho más allá. Las personas que sufren de acné a menudo se ven a sí mismas como socialmente inferiores, indignas o socialmente inaceptables. La misma persona que muestra gran valor y confianza cuando tiene la piel sin rastro de acné, puede eludir las situaciones públicas y privarse de muchas oportunidades si presenta un brote de acné. Incluso aunque el acné pueda parecer leve para un observador externo, la persona que lo sufre a menudo se aísla y deja pasar muchas oportunidades y relaciones a nivel social.
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